jueves, 25 de enero de 2007

Una siestecita de casi cinco horas

El señor lunes hice una pequeña siesta de tres horas, y no fue más larga porque el teléfono me despertó. No contento con mi hazaña, el día siguiente tuve 4.45 horas de lindo sueño dial: desde las 15.30 hasta las 20.15. Vamos, que por mis venas en realidad corre horchata y no sangre, y que sin despertador mi vida sería un sueño continuo (y no por lo bonito, sino por lo onírico).

1 comentario:

Unknown dijo...

Te estas convirtiendo en una marmota humana