Por circunstancias de la vida mi broda me ha comunicado que en brevas ya no habrá sitio para mí en el trabajo, así que me quedo en paro. La verdad es que la cosa en sí no es nada grave, pero me ha pillado de sopetón y claro, me ha entristecido por momentos.Lo más curioso de todo es que al poco de saberme despedido empecé a sentirme debilucho, y hoy (un día después) he tenido que tomarme hasta tres Frenadol para mantenerme en pie. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el cuerpo y la mente van de la mano.
Si estamos deprimidos no sólo sentimos que tenemos menos energías, sino que realmente tenemos menos energías. Si vivimos con estrés nuestras posibilidades de caer enfermos aumentarán muchísimo. De hecho, una vez leí que es muy importante encarar las enfermedades mortales con optimismo, pues eso realmente ayuda a superarlas.
Otra cosa, amiguetes, ¿sabíais que la gente triste tiene menos "receptores de felicidad" que el ser humano medio? Resulta que si vives amargado el cerebro deja de necesitar muchos receptores de "felicidad" (la sustancia química que la produce) y los sustituye por "receptores de tristeza". También ocurre a la inversa. Vamos, que la felicidad y la tristeza son drogas, ¿cuál prefieres tomarte?
Be happy, my friend! :)
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